La civilización china, una de las más antiguas del mundo, floreció en la fértil cuenca del río Amarillo. Durante milenios, su sistema político se basó en monarquías hereditarias, conocidas como dinastías. La primera de ellas fue la dinastía Xià (朝 夏) en torno al 2000 a. C. Desde el 221 a. C. cuando la dinastía Qín (秦朝) unificó la nación formando el primer Imperio chino, el país se ha expandido, fracturado y ha sido reformado en numerosas ocasiones. La República de China derrocó a la última dinastía en 1911 y gobernó la China continental hasta 1949. Después de la derrota del Imperio del Japón en la Segunda Guerra Mundial y la retirada de sus tropas de China, el partido comunista se impuso en la Guerra Civil y proclamó la República Popular de China en Běijīng (北京) el 1 de octubre de 1949.


 


LOS INVENTOS DE LA ANTIGUA CHINA

La civilización china fue responsable de inventar distintas tecnologías que implicaron la mecánica, hidráulica y las matemáticas aplicadas a la relojería, la metalurgia, la astronomía, la agricultura, la ingeniería, la teoría de la música, la artesanía, la náutica y la guerra. Algunos de los inventos que fueron creados por los chinos en la antigüedad son: el papel, la imprenta, la brújula, la pólvora, la porcelana, los fideos, la seda, el ábaco, la carretilla, el sismógrafo, los cometas, el abanico, el papel moneda, las llaves, el paraguas, la tinta, la ballesta, la sombrilla y el Kung fu (arte marcial chino del cual derivaron con posterioridad disciplinas como el Kárate, Judo, etc.).