El taoísmo es un conjunto de enseñanzas que forman parte de lo que se conoce como "el pensamiento de los grandes sabios de China", y constituye la única corriente de pensamiento "filosófico" nativa originaria de China pues todas las demás, incluyendo el Budismo y el Confucionismo, tuvieron orígenes o influencias externas. El ideograma Dào (道) pronunciado como "Tao", del cual deriva su nombre, representa la idea del principio superior al hombre, al cielo y al cosmos en sí mismo, el principio y fin último de todo cuanto existe y puede existir.

El taoísmo se desarrolló a partir de las enseñanzas de Lǎozi (老子), el anciano maestro, quien nació al rededor del año 604 anterior a la era cristiana; las cuales fueron recopiladas en el Clásico del Camino y la Virtud o "Dàodéjing" (道德经). Lǎozi al observar el comportamiento hostil del hombre comprendió que para poder tener una vida próspera y duradera era necesario "vivir una vida en armonía con la naturaleza".

Esta antigua forma de taoísmo era más bien en su concepción un planteamiento "filosófico" respecto del hombre, su espiritualidad y el camino hacia la purificación de uno mismo. Mucho más tarde, entre los años 20 al 600 d.C., el Imperio Chino instauraría el taoísmo como "religión", desarrollando así una serie de ritos, ceremonias religiosas, institucionalizando el sacerdocio y compilando sus propias escrituras. Ambas formas de taoísmo "filosófico" y "religioso" perduran hasta nuestros días, por lo cual cada persona puede practicar libremente el taoísmo como lo sienta en mayor plenitud dentro de su corazón.